
Fernando y su mujer viven en Hackney. Alli inicié mi paseo hasta el Victoria Park. Continuando la Homerton street se llega hasta un canal que servía de nexo carbonero entre Manchester y la capital. Bajé hasta el borde del canal, "marsh", zona verde, natural donde cohabitan especies de aves y hasta zorros. Hay personajes que pasan en bicicletas con asientos y japonesas despistadas. Pasé un puente con una péniche abandonada y corroída e inmediatamente giré la cabeza para buscar un punto de refrencia pasado. Fue allí que pude leer en lo alto de una construcción fabril MATCHBOX Toys, desolado paraje, recuerdo de mis horas infantiles en el piso de casa. ¿Cómo no perderse?
Llegué sin embargo a uno de los gates del Victoria Park, sólo caminé hasta el mapa-cartel del lugar pero no me animé a penetrar más allá. Ladeé el park empujado por el nombre de una calle conocida imaginando poder llegar con la misma facilidad hasta el restorán argentino de la Broadway market street. Avancé lentamente, había viento y tarareé Time is on my side, pensando en la perenne cabellera de Jagger, en aquella vieja necesidad de controlar la angustia implacable del calendario.
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Llegamos al dia del regreso, tomé el bus de eurolines, y pude dormir un poco. Esta vez no subimos a ningún ferry; cruzamos al continente por el eurotunnel. El bus entra en un vagón vacío que se transforma en un hermético pasillo de startrek. Permanecemos en el bus, sin poder ver nada. Sospechamos que estamos andando: el bus se mece, pero ya no hay sueño. Después campos de la France hasta Paris é finale de la giostra.
¡Lo olvidaba! Mis amigos me enviaron una foto de nuestra visita al meridiano de Greenwich. Punto cero. Todavía no sé lo que esta linea separa ni por qué crecen más rápido las uñas cuando hacemos un viaje.
